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MENORCA

    Menorca es una de las islas principales del archipiélago de las Baleares.
    Su maravilloso entorno natural y sus magníficas playas han hecho que sea declarada
Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 1993, y son baluarte del turismo que recibe la isla durante todo el año.
    El turista que visita Menorca es fundamentalmente atraído por sus playas, si bien la isla cuenta con otros muchos
alicientes como su variada oferta de ocio, su agradable clima, su entorno natural e incluso su patrimonio y gastronomía.
    Las playas de Menorca son el tesoro de la isla, cuyo litoral está recorrido por una interminable
sucesión de calas, cada una con un paisaje y unas características propias, si bien la claridad de sus aguas es un rasgo inherente a todas ellas.
    Las calas del norte de Menorca (Cala Caballería, Cala Pregonda, cala Pilar, cala Algaiarens…) tienen un paisaje más agreste, en tanto que las de la zona sur (Son Saura, Cala Talaier, Cala Turqueta, Cala Macarela, Cala Mitjana, Cala Fustán…) se encuentran en parajes mucho más verdes, llenos de pinares.
    En cuanto al patrimonio de Menorca, abundan en la isla los
monumentos megalíticos de gran valor arqueológico, así como yacimientos de poblados prehistóricos como Trepucó. Abundan también las cuevas artificiales, y los vestigios del paso por Menorca de civilizaciones como la musulmana.
Otras visitas recomendables son la basílica paleo-cristiana (cercana a la playa de San Bou) , el Santuario de la Virgen del Monte Toro (en el centro de la isla), la fortaleza de la Mola, el Castillo de Sant Felip (cuyos túneles subterráneos aún pueden ser recorridos), el Fort de Marlborough (siglo XVII), las torres vigía, o la Catedral de Menorca.
    No obstante, para ver lo imprescindible de Menorca, lo que el turista debe visitar básicamente es: la
Ciudadela Antigua, el Puerto de Mahón y los restos prehistóricos.
    Las
opciones de ocio que ofrece Menorca son múltiples: desde recorrer las calles de sus ciudades, disfrutar de conciertos nocturnos al aire libre, o pasear por los mercados artesanales, pasando por disfrutar de su gastronomía, marcada por la tradición mediterránea, pero adaptada a las últimas tendencias. El turista no puede abandonar Menorca sin probar la Caldereta de langosta, una auténtica maravilla gastronómica. Otros productos típicos son el queso con Denominación de Origen Menorca, los embutidos…
    La isla de Menorca es también un destino muy apropiado para disfrutar de la naturaleza y practicar actividades deportivas, disfrutando del
turismo activo haciendo senderismo por sus innumerables caminos, haciendo rutas en bicicleta, jugando al golf o al pádel, dando un paseo a caballo por el litoral (hay numerosas empresas que ofrecen este tipo de servicios), realizando rutas por las calas, o practicando deportes acuáticos como windsurf, vela, piragüismo o buceo, para contemplar el maravilloso fondo marino de la isla.
    Entre los recorridos a pie que la estancia en Menorca brinda la oportunidad de realizar, destacan
rutas como Es Grau y playas del canal de la isla d´en Colom, el Barranco de Son Fideu hasta Trebaluger, la Montaña de Santa Águeda, etcétera. También se pueden hacer rutas en lancha por la costa sur, o excursiones en barco.
    La tradición cultural de Menorca se deja ver en sus celebraciones populares, como las
fiestas de Sant Joan, los museos que recogen muestras de su cultura, su variada artesanía, sus bailes folclóricos, las veladas con los “glossadors” (poetas orales)…